Flora

Actualmente, tan solo una cuarta parte del área total de Islandia está cubierta permanentemente por vegetación. Esto se debe principalmente a un clima desfavorable, a una actividad volcánica, a los movimientos glaciares y la devastación de los pastos por los animales. Se pueden encontrar unas 470 especies de plantas nativas vasculares y cerca de la mitad han sobrevivido a la última glaciación. Se han encontrado fósiles vegetales que indican que hace unos 12 millones de años estas tierras estaban cubiertas por bosques y abundante vegetación, que poco a poco fue desapareciendo con las glaciaciones. La última glaciación tuvo lugar hace 10.000 años, período breve para la recuperación vegetal. La vegetación más común consiste en musgos y líquenes. Los arbustos de abedul enano (betula nana) que no sobrepasan los 50 cm de altura y el sauce (salix lanata y salix phylicifolia), cubren gran parte del terreno protegiendo a las diminutas flores que crecen a sus pies protegiéndose del viento.
Árboles como el abedul (betula pubescens) pueden alcanzar los 7 m de altura y varias especies de coníferas forman superficies de repoblación. El algodón ártico (eriophorum angustifolium), el tomillo (thymus praecox), fresas silvestres y arándanos cubren las laderas para deleite de unos pocos. Racimos de flores rosas diminutas como la silene acaulis, la saxifraga oppositifolia y la armeria maritima, flores de pétalos azules como la gentianella tenella y la genciana nivalis, la veronica alpina y la mertensia maritima, flores diminutas y delicadas como la viola tricolor y la pinguicula vulgaris entre muchas otras, crecen de forma abundante en los extensos campos de lava embelleciendo el paisaje durante algunos días los meses de verano.
De las especies silvestres de plantas con flores aproximadamente el 80% son nativas, es decir que llegaron por sus propios medios. Las demás fueron introducidas de forma voluntaria ó involuntaria, y posteriormente se naturalizaron. Como dato curioso, el 97% de toda la flora islandesa también se encuentra en Noruega, de donde procedían los primeros vikingos que colonizaron la isla en el siglo IX. No existen especies endémicas, exclusivas de Islandia, entre otras razones, porque no han tenido tiempo de evolucionar, ya que hasta hace unos pocos miles de años toda la isla estaba cubierta por enormes masas de hielo.

El árbol más abundante es el abedul blanco (Betula pubescens), que llega a alcanzar los 10-12 m de altura, aunque la mayoría de los ejemplares son arbustos. También se encuentra el sauce hermoso (Salix callicarpaea), que puede medir hasta 10 m de altura, pero generalmente presenta un porte arbustivo. El serbal de los cazadores (Sorbus aucuparia) es otro árbol nativo, de porte robusto y hasta 20 metros de altura.

En el sotobosque crecen ejemplares aislados del cedro común (Cedrus communis). Entre una gran variedad de flores destacan por sus llamativas flores, el geranio de flores malvas (Geranium sylvaticum), el ranúnculo de flores amarillas (Ranunculus repens) o el Galium Verum con sus diminutas hojas amarillas (imágen derecha).

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